Fibromialgia

El ejercicio físico es una magnífica forma de aliviar los síntomas que acompañan la Fibromialgia. Ésta aún no tiene cura, por lo que el tratamiento con ejercicio no la cura, pero si reduce el dolor y permite a los afectados que tengan una vida más llevadera.

 

En los pacientes con fibromialgia, al existir un sueño de mala calidad, hay una alteración de la síntesis de la hormona del crecimiento, ya que es durante el sueño profundo el momento donde esta hormona es sintetizada en mayor medida por el organismo. Ésta parece ser la causa del dolor y el cansancio.

 

La mejora de la condición física y la influencia que tiene la actividad física sobre la liberación de endorfinas y sobre la regulación del metabolismo de la serotonina (neurotransmisor que regula el dolor), también puede ser la explicación de la mejora.

 

Es por todo esto que es importante un buen programa de ejercicios, que favorezca la síntesis de la hormona del crecimiento, compensando el déficit. Además contamos con el efecto beneficioso a nivel mental del ejercicio físico, el cual también libera tensiones y relaja la actitud mental.

 

Así pues, el programa constará de ejercicios muy suaves y progresivos para mejorar tu nivel físico, elevando el tono muscular, la resistencia aeróbica y la flexibilidad. Todo ello, junto con un buen control postural, nos ayudará a disminuir el dolor, la fatiga y la ansiedad generada por la enfermedad.

 

 

 

La fibromialgia es una enfermedad crónica que afecta aproximadamente a un 5-6% de la población y aparece en el 90% de las ocasiones en mujeres, principalmente entre los 20 y los 60 años. Sus síntomas más característicos son el dolor y el cansancio. Fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud en el año 1992 como una enfermedad específica dentro de los reumatismos. Los pacientes de fibromialgia sufren cansancio, dolor continuo, tienen un sueño de mala calidad y dolor músculo-esquelético crónico de origen no articular.